Hace ya algún tiempo comentamos que comenzaríamos a una serie de post a través de los cuales daros a conocer algunas de las profesiones y actividades relacionadas con el mundo de las joyas. Para empezar, hemos pensado hablar acerca de la función del diseñador de joyas.
No es fácil definir que tipo de preparación y de cualidades debe tener un buen diseñador de joyas, pues esta es una de tantas actividades en las que no todo se consigue con una formación académica adecuada o gracias a unas cualidades innatas en sí mismas, podríamos decir, que como en tantas actividades se compone de la suma de ambos factores. Y es que solo cuando te sumerges en este mundo, que a algunos nos apasiona, se puede llegar a desentrañar el arduo trabajo y proceso que se sucede tras el primer esbozo de esa pequeña obra de arte que ahora, mientras lees, te acompaña adornando tus dedos, tu muñeca, tu cuello...
En primer lugar, deberemos distinguir entre las diferentes formas de ejercer una misma profesión. En algunos casos, el diseñador debe poseer ciertos conocimientos y cualidades que en su ámbito, y por la forma en la que debe trabajar, son imprescindibles y sin embargo, en ocasiones no son necesarios, pues no los llega a desarrollar. Quedará mejor expuesto mediante los siguientes ejemplos.
Pongámonos en el supuesto de que una gran compañía de moda que aglutina bajo su marca diferentes productos: ropa, bolsos, zapatos, gafas, perfumes, relojes, joyas... en la cual, como en la mayoría de los casos, la línea más fuerte, que marcará las pautas estéticas de la firma es la textil, podría llegarse a dar el caso de que el diseño de las piezas de joyería ni si quiera sea realizado por un diseñador propio, si no que se externalice y el diseñador que desarrolle la labor vea muy limitada su función creativa. Sería en este caso, una tarea menos creativa pero a la vez delicada, dado que de él se espera un trabajo muy específico, dentro de unos márgenes muy bien delimitados por la compañía. Técnicamente en este caso se le podrían pedir simplemente unos dibujos de las diferentes piezas que compongan la futura colección sin necesidad de que el diseñador o su equipo tengan que realizar ningún tipo de prototipo. Seguramente la compañía propietaria de la marca se encargaría de mandar realizar los mismos a otras empresas especializadas tan solo en producción de joyas. Cuando esto sucede suelen ser varias empresas las que pujan por obtener un mismo encargo.

Para el segundo ejemplo, partiremos también de una marca, que como la anteriormente citada, tenga en su haber distintos tipos de artículos pero que la joyería sea su producto principal y la base de sus creaciones. En este caso, posiblemente la la empresa ya disponga de un gabinete de diseño propio, formado por varios diseñadores y generalmente alguien que los coordine y se encargue de empaparlos de la filosofía de la marca para que el trabajo de todos ellos vaya en la misma dirección. En estos casos suelen ser bien considerados algunos conocimientos no solo de diseño, si no también técnicos, pues es importante que quien la diseñe, sepa cómo se va a realizar en el taller, conociendo los recursos y las técnicas de fabricación. Asimismo, es habitual que haya un jefe de taller que esté siempre a disposición del equipo de diseño, para poner en marcha los prototipos y actuar de puente entre lo artístico y lo técnico.
El tercer ejemplo que planteamos sería el del diseñador que ejerce como tal de una forma independiente y que además aúna en su misma persona diferentes funciones y desempeña diversos oficios que le permiten establecerse por su cuenta y ser capaz de cerrar todo el ciclo de la creación de una joya, desde la idea inicial hasta la ejecución de la misma. Será así como el diseñador pueda exprimir al máximo su faceta más creativa, sin pautas, prejuicios, ni más filosofías que la suya propia. En su gran mayoría, este tipo de diseñadores ha comenzado trabajando y conociendo a la perfección el oficio de joyero artesano y a través de él han ido ampliando conocimientos como pueden ser el aprender a dibujar, conocer las tendencias en cada momento, saber colocar las gemas en sus joyas (oficio de engastador), conocerlas bien (gemólogo) o conocer los programas informáticos que pueden facilitarle tanto el diseño en sí mismo como la presentación de este a sus clientes.

Sobre este último tema trataremos en la segunda parte de este post. Es tal la revolución que está suponiendo la llegada de los nuevos medios que se han puesto a nuestro alcance que haremos mención aparte. Ya no es posible encontrar una oferta de trabajo como diseñador de joyas que no incluya en el currículum el conocimiento de algún software de modelado en 3D, de algún motor de rénder que dé a un diseño generado por ordenador una imagen que se asemeje a una foto o de otros programas de edición de imagen.
Con estos tres ejemplos tan se ha querido resumir y aproximar varias formas de ejercer esta profesión, aunque podríamos extendernos más... Esperamos que os haya resultado interesante y que si es así leáis la segunda parte del post en el que nos centraremos más en estas nuevas herramientas que, como ocurre prácticamente en cualquier ámbito, lo están revolucionando todo obligándonos a estar en constante evolución, lo cual no es malo del todo, ¿o sí que lo es?, bueno, que cada cual opine.